Anochece de
una vez, en dos veces, en cien veces, todas las veces son una única vez, como la desnudez soñada de tu cuerpo dormido,
y la primavera que vendrá vestidita de
mujer. Será Ella y no Yo quien inundará tu sombra con rojos de cadmio,
amarillos indios y azules de cobalto, la luna sabrá abrazarte en el réquiem del
sol, tu boca se separará de mi como un tren que parte del andén que me
retiene….estallaré en imprecisas lágrimas, harán canales en mis labios, en mi
nuez bajo mi mentón, estarás amanecida
sin poder abrir los ojos, no podremos mirarnos, en nuestros estantes no queda pasión sino óleo, (los dos lo sabemos). Empiezo a pintarte y agito una trementina
amarga, mientras tanto llueve y se desgarra la luz sobre la tela… dolor de vos,
sueño de vos, crisis de vos, amontonado entre la hojarasca mi poema en papel se
tiñe de nostalgia, se hace de bronce, se ahoga en su tinta, la soñada
desnudez de una muñeca dormida se
torna cuadro de vos, cambia de metáfora a mancha, de verso a retrato, de palabra
a pincelada, de mi a vos…

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