Te veo como desde la ventana
que viste de blanco las casas del pueblo...
sos alegre y divina como una bandera en el viento....
y tu presencia que se
percibe como un acorde suave de guitarra....
llega con fuerza de cuerdas que sostienen la estructura del
universo…
y yo que aspiro beber la cal de tu piel blanca..
que me asomo a la
orilla de tu escote mirando la
maravilla de un desfiladero de ángeles entre tus montañas...
sueño y delirio....
la espontánea lluvia de
la tarde ha hecho
sentir a los jazmines dichosos....
mujer y poesía...esos jazmines son tuyos, de tu sangre a tu piel....
yo te escribo apenas con
palabras que
suenan como un río dentro de un
cántaro....
algo así como una canción de mar....
entre azucenas y perros el camino nuestro torna a la angostura...
tu pelo rebelde se ha
serenado entre caricias y trenzas....
madre del amanecer..
diosa luna que gime en cielos que se pierden al alba de este
diciembre....
tiempo de fiestas y de festejos con jugos de viñas y besos a
la sombra,,,
tu voz suena entre un fondo de guitarra y con aroma de hojas
rubias en el fuego... sincero y difuso...
mi poema te llama con suavidad de agua de orilla de océano....
mártir de mis faltas y
ausencias me he vuelto un cordero para el sacrificio....
es tiempo de corazones que ruedan como trenes
sobre los rieles....
y de cristiana
conciencia que hace del universo una danza española....
me verás atravesar los
espacios con fuerza de ley...
y llegaré en el aire como quien viaja en el tiempo...
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martes, 24 de noviembre de 2015
Ludovico Einaudi - Nuvole Bianche
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